PÉRDIDAS Y GANANCIAS… MI CUENTA DE RESULTADOS DE 2017

 

Se nos acaba 2017, y parece que se impone el momento de hacer un balance, aunque los cinco días que restan para concluir el año seguro que alguna sorpresa aún me depararán…

Y en este punto es donde la inevitable deformación profesional adormecida y vinculada a mi pasado contable irrumpe para obligarme a formular mi personal y particular cuenta de resultados de este año

Antes de meterme en harina me gustaría hacer un inciso para indicar que, curiosamente, el plan general contable español se refiere a la cuenta de resultados como cuenta de pérdidas y ganancias, algo tremendamente significativo si lo comparamos con la  contabilidad anglosajona que, haciendo gala de un optimismo muy inteligente, invierte este enfoque y denomina a la cuenta de resultados P&L, profit and losses (Ganancias y Pérdidas). 

La reflexión está servida… ¿Por qué tenemos esta especie de tendencia innata de priorizar lo negativo?. ¿O acaso no resulta triste pensar en acometer un negocio emergente anteponiendo las pérdidas desde el inicio gracias a que nuestro querido plan general contable se encarga de recordárnoslo amarga y sutilmente?.

¿Es realmente imprescindible este jarro de agua fría?. No dudo que los baños de realidad, resulten en ocasiones necesarios, pero tampoco hay necesidad de que sean tan odiosos. 

Pues, a la hora de formular nuestra propia cuenta de resultados anual, opino que ocurre algo parecido,  podemos focalizarnos en lo negativo y formular una cuenta de Pérdidas y Ganancias o elegir hacerlo en positivo y optar por formular un resultado P&L

¿Qué me dejó 2017?  

Como la predisposición es importante pongo por delante mi voluntad de que el resultado se formule como un P&L. Aunque no negaré que este 2017 me ha deparado algunas decepciones, abandonos y frustraciones, priorizaré sin embargo una vertiente alternativa que pesa mucho más:  la aparición de nuevas oportunidades, de nuevos retos y de mucho, mucho… pero que mucho trabajo, tanto que, ¡muy a mi pesar!, me ha obligado a tener que dejar nuevamente el blog algo aletargado, pero nunca abandonado. 

En mi caso, 2017 podría definirse como un año de aprendizajes, de asumir la necesidad de tener que cerrar puertas para así poder abrir otras. Un año de dar la bienvenida a nuevas personas a mi vida pero también un año en el que he tenido que despedirme de otras, algunas de las cuales claramente sobraban en mi mundo y otras que probablemente no sobraban pero que simplemente eligieron «dejar de estar».

Año de experimentar, de propuestas, de atreverme a hacer colaboraciones distintas, de abandonar lo que no me convencía y de embarcarme en nuevas travesías sin permitir que el temblor de piernas me parase, mediando para ello un complejo ejercicio de fe, determinación y autoconfianza a partes iguales… Y es que esto de salir de la zona de confort está muy bien para los vídeos motivadores y para animar a los amigos a salir del bucle, pero cuando te toca vivirlo en carnes propias la cosa… como que no resulta tan fácil como nos la pintan, ¿para qué negarlo?.

2017 ha sido también un año en el que he aprendido a asumir la decepción del abandono por parte de quienes creía que eran incondicionales compañeros de viaje, pero también en el que tuve que aprender a combartir la decepción con la ilusión emergente de descubrir apoyos inesperados  por parte de quien no sospechaba que me los brindaría. 

También 2017 ha sido un año de reencuentros, algunos especiales, y otros, la verdad, es que no tanto, pero igualmente bienvenidos. Ha sido un año de interiorizar, no sin mediar escozor,  que la vida no siempre es recíproca y que uno únicamente debe dar porque siente que quiere hacerlo, y nunca por esperar una correspondencia ajena. 

Pero también 2017  ha sido un año en el que la vida, como la economía, completa su ciclo, y en el que algunas piezas descolocadas de pronto vuelven a encajarse. Ha sido un año en el que las decisiones pasadas cobran sentido y en el que descubres que las cosas suceden siempre por algo, aunque a veces necesitemos perspectiva y madurez para entenderlo.

Este ha sido un año en el que he asumido haber tenido que pagar precios y sacrificar cosas en el camino. Un año en el que he tenido que aceptar que, al contrario de lo que nos inculcan, no siempre se puede ser ganador en todo y que es posible convivir con esta realidad, aplicando en ocasiones aquello de…. Siempre nos quedará París.

 

 

Y esto es básicamente lo que, salvo sorpresas de última hora, conformará mi cuenta de resultados de este año.  

La felicidad no es una magnitud absoluta, se compone de momentos, por eso, yo no os voy a desear un Feliz 2018, sino un 2018 en el que los momentos felices inclinen la balanza hacia un resultado P&L , optimista y no ajustado a la filosofía del plan contable español.

Este post va dedicado a mi amiga Raquel Ponce, una de las bienvenidas que 2017 me ha regalado, y a la que, aunque ella aún no lo sabe, le espera un 2018 imparable. 

 

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Las opiniones, comentarios y contenidos que, como autora, publico en este blog son absolutamente personales, y por tanto no las emito en representación de ninguna de las empresas con las que en el pasado o en la actualidad mantengo vinculación laboral. 

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3 respuestas a PÉRDIDAS Y GANANCIAS… MI CUENTA DE RESULTADOS DE 2017

  1. Aflabor dijo:

    Buen balance, compañera. Un abrazo y a por el 2018.

  2. Jesús Mari dijo:

    Muy bonito Eva

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