LA ESCENA QUE SIEMPRE RECUERDO ANTES DE IR A UNA ENTREVISTA DE SELECCIÓN

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Imagen por cortesía de: Radnatt/FreeDigitalPhotos.net

Este post tengo que iniciarlo indicando que no soy reclutadora, aunque a lo largo de mi vida profesional he hecho bastantes entrevistas de selección a candidatos que aplicaban a posiciones vacantes en mis equipos de trabajo.

Hasta el momento he trabajado en seis Compañías diferentes, y para acceder los puestos que sucesivamente he ido ocupado, he tenido que pasar un promedio de tres entrevistas por cada uno de ellos.  

Si a esto le añadimos los procesos a los que he aplicado sin éxito, ¡que también han sido unos cuantos!, creo que puedo hablar sobre cómo afrontar una entrevista de selección haciéndolo desde mi experiencia como candidata, y eso es a lo que voy a dedicar hoy este post. 

Hay muchos mitos y leyendas en torno a la entrevista de selección, y más en los tiempos que corren en los que, desgraciadamente, hay demasiadas personas que llevan mucho tiempo en búsqueda activa y enfrentándose a un mercado bastante apalancado.

Esta coyuntura nos puede conducir a pensar que una entrevista es algo así como un examen final, una oportunidad en la que debes darlo todo ya que, no sabes con certeza cuándo volverá a pasar otro tren.

Teniendo en mente esta premisa nos afanamos en intentar averiguar qué es lo que el otro busca y tratamos de anticipar qué nos van a preguntar y cómo tenemos que reaccionar para salir lo mejor posible en la foto. El problema que todo esto conlleva es que muchas veces, estando inmersos en esta dinámica, nos olvidamos de qué es lo que queremos, de cómo somos realmente y, lo que es más importante,  nos olvidamos de valorar objetivamente si esa realidad encaja o no con los requerimientos del puesto que aspiramos a ocupar.

Vaya por delante que creo que el afán de agradar es humano, y que es perfectamente entendible y lógico que sea la reacción de quien lleva meses, o años, esperando una oportunidad que se retrasa en llegar. 

Pero, dicho esto, creo que ese afán de que el zapato de cristal nos ajuste en el pie a toda costa puede ejercer sobre nosotros una presión que no es buena compañera de camino para atravesar ese desierto.

  «La escena»

Hay algunas películas que nos dejan escenas que luego recordaremos de manera recurrente al enfrentarnos a determinadas situaciones.

A mi me ocurre esto con una escena de la película Cadena Perpetua y la recuerdo  cada vez que voy a una entrevista de selección.

En Cadena Perpetua Morgan Freeman interpreta a Red, un recluso que lleva 40 años en prisión. A lo largo de la película, en varias ocasiones Red se enfrenta a la oportunidad de obtener la libertad condicional, y para ello tiene que entrevistarse con una Comisión que evaluará si está preparado o no para su reinserción social.

Durante el desarrollo de la trama, vemos cómo Red se enfrenta reiteradamente a estas entrevistas, al hacerlo, no piensa en sus propios sentimientos, ni trata de proyectar cuál es su realidad interior. El intenso deseo de obtener la ansiada libertad hace que Red se enfrente a estas situaciones tratando de dar las respuestas que cree que la Comisión espera escuchar.

El resultado de esta estrategia se materializa en una persistente negativa a la concesión de la libertad condicional, hasta que un buen día ocurre lo que a continuación vamos a ver…

La escena es extraordinaria. Red se quita la presión de encima, se libera de ella. Deja de obsesionarse con obtener el éxito como sea y se centra en sí mismo, en sus sentimientos, hace su reflexión y, aunque sea por puro hartazgo y frustración,  se plantea lo siguiente:

«Soy como soy, y así me voy a mostrar, no volveré a fingir lo que no soy, no puedo ser otro para ajustarme a las expectativas de quien tengo enfrente. Si soy lo que de mi esperan, ¡perfecto!, y si no… ¡me trae sin cuidado! porque la vida sigue»

Su propio lenguaje corporal así lo revela: no está erguido en la silla, habla serenamente, de manera pausada, con seguridad, con honestidad, sostiene la mirada de una manera firme, incluso desafiante, denota madurez, experiencia vital, reflexión y sincero arrepentimiento. La expresión final, retirando la mirada deliberadamente del lugar donde su entrevistador se encuentra, es una pura expresión de  autoafirmación

La consecuencia es inmediata. Al entrevistador esta actitud no le permite albergar dudas. El entrevistado está diciendo la verdad, no está ante alguien que le da la típica respuesta estudiada y orientada a lo que uno cree que el otro espera escuchar…

Y en mi opinión, esta es precisamente la actitud con la que debemos afrontar una entrevista de selección, por eso, siempre que voy a ser entrevistada recuerdo esta secuencia y mi actitud, para bien o para mal, es bastante similar a la que Red adopta en ella.

Una vez me ocurrió algo muy sorprendente durante un proceso de selección. Un headhunter me llamó para ofrecerme una oportunidad. Tras tener una primera entrevista me emplazó para una segunda entrevista con la persona a la que yo reportaría directamente en caso de ser seleccionada para ocupar el puesto.

Yo encajé un hueco a martillazos en la agenda aprovechando la pausa que tenía para comer en medio de mi jornada laboral. El entrevistador llegó a la entrevista con cuarenta y cinco minutos de retraso sin ofrecer ninguna explicación y sin pedir disculpas. Durante el desarrollo de la entrevista vi con absoluta claridad que la perspectiva de ocupar el puesto que aquel entrevistador me estaba dibujando no me atraía en absoluto.

Lo vi tan claro, que en ese momento  decidí no invertir más tiempo en aquel proceso. Así que, tras treinta o cuarenta minutos de entrevista, seguí lo que mi instinto me dictaba. Me disculpé ante mi entrevistador por no poder dedicarle más tiempo y me levanté dando la entrevista por finalizada.

Al día siguiente, recibí una llamada del headhunter trasladándome que mi entrevistador me quería a toda costa para el puesto. No acepté, pese a que después de esa llamada vinieran un par de llamadas más con el objetivo de convencerme para aceptar la oferta.

Como es lógico, no siempre que me han entrevistado he sido seleccionada, pero la experiencia me ha enseñado que si no lo he sido es porque realmente ese zapato no me ajustaba, así que en esos casos el resultado, como a Red, a la larga «me ha traído sin cuidado».

Por eso, insisto en que la escena me resulta muy inspiradora, ya que de poco nos va a servir mantener durante la entrevista una pose tratando de aparentar lo que en realidad no somos si luego nos vamos a dar de bruces con la realidad de tener que desempeñar un puesto que no se ajusta a nuestro perfil.

¿Recordarás tú también esta escena antes de tu próxima entrevista?

 

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Las opiniones, comentarios y contenidos que, como autora, publico en este blog son absolutamente personales, y por tanto no las emito en representación de ninguna de las empresas con las que en el pasado o en la actualidad mantengo vinculación laboral. 

 

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8 respuestas a LA ESCENA QUE SIEMPRE RECUERDO ANTES DE IR A UNA ENTREVISTA DE SELECCIÓN

  1. JDM dijo:

    Gracias Eva, un post muy bueno y muy útil!

  2. Carlos Gómez dijo:

    Eva todo lo que dices es verdad, pero desgraciadamente la realidad es otra en la empresa privada. Tal y como están las cosas si hiciéramos eso en cuanto algo no nos gustase no trabajaríamos nunca en la empresa privada. Nunca se puede ser natural aquí. Esto es más bien para el trabajo en los funcionarios, en donde puede ser más tu natural.
    Comentare un caso yo tb que me paso hace poco. Yo al igual que tú tb hice derecho, aunque nunca he trabajado de ello. El caso es que hace poco fui a una entrevista para trabajar en mercadona, ya que considero que hoy en día es la mejor empresa para trabajar en cuanto a estabilidad y condiciones. Estábamos citados unas 30 personas ese día a esa hora. Yo estuve preparándome dinámicas de grupo toda la semana y sabiendo cómo resolverlas. El caso es que al hacer la dinámica de grupo nos dividieron en 3 grupos de 10 personas cada uno. Coincidí con un vecino mío justamente. La dinámica que nos tocó la había visto en profundidad y sabía como resolverla. El caso es que en ésta, participe, puse a todos de acuerdo para seleccionar una misma solución, fui respetuoso con todos, muy participativo y razoné todo. Fui natural y yo al 100%. Estaba seguro de que me llamarían y no me llamaron y a mi vecino que no participo le llamaron a la 2 entrevista. Todavía sigo sin entender nada pq realmente yo quería el trabajo y a mi vecino como que pasaba de todo.
    Quiero decir que en la empresa privada no se sabe nunca (máxime cuando necesitas un trabajo), el cómo acertar o no, si ser natural o no.
    De cualquier forma felicitarte por tu artículo y por enseñarnos el como afrontar el exterior en el que vivimos Eva

    • Eva Martínez Amenedo dijo:

      Hola Carlos. Gracias por dejar tu comentario. Yo tengo que decirte que discrepo bastante de tu opinión, de hecho he trabajado en el sector público once años y otros tantos llevo en el privado. En mi opinión la realidad de la que hablo en el post es la misma y vale para ambos entornos.
      He encontrado gente motivada y profesionalmente comprometida en la empresa pública e igualmente en la empresa privada, aunque también hay quienes arrastran los pies y escurren el bulto todo lo que pueden en ambos entornos. La mentalidad funcionarial es un mito que no comparto en absoluto. Creo que la profesionalidad es una condición más inherente a la persona que al entorno.
      Te indico también que no soy licenciada en derecho, sino en económicas, aunque mi carrera se ha orientado y desarrollado en el ámbito de las relaciones laborales.
      Siento la mala experiencia que tuviste en el proceso que comentas, pero también te recomiendo que si tienes claro que quieres trabajar en esa empresa sigas intentándolo, y yo te sugeriría, en línea con el ejemplo que en el artículo utilizo, que en los intentos sucesivos no prepares tanto tu intervención en el proceso como si fueses a pasar un examen, por como lo relatas creo que así ha sido la vez anterior. Cree en tus capacidades y muéstrate tal cual eres. He trabajado en seis empresas diferentes y el encaje entre tu personalidad, tus valores y la cultura de la Organización en la que vas a integrarte es fundamental.
      Bueno, a decir verdad he trabajado en siete empresas, pero en una de ellas duré una semana porque la incompatibilidad entre su cultura y mi personalidad era evidente, y aunque pude haberlo visto durante el proceso de selección,cometí el error de seguir adelante en el proceso negándome a admitirlo y finalmente la realidad del puesto me puso en mi sitio…

      Así que adelante y mucha suerte para los futuros procesos.

      Un saludo.

  3. José Maria dijo:

    Fantastico articulo, como entrevistador aconsejo que la actitud sea la que recomiendas, sería mucho más fácil realizar las entrevistas. En muchas ocasiones los entrevistados están muy encorsetados, muy serios y cuidadosos en sus respuestas, casi se pueden adivinar. Hay que correctos pero naturales.

    • Eva Martínez Amenedo dijo:

      Muchas gracias José María, aunque no me dedico a la selección yo alguna vez entrevistando he percibido también esa contención y rigidez a la que aludes y a mi me tiraba bastante para atrás… no conectas, no percibes y así difícilmente puede concluir nada.

      Por eso creo que al final uno debe ser y mostrarse tal y como es, sin tampoco por ello ir «de sobrao». Mil gracias por valorar y comentar.

  4. Magnífico artículo. Es aplicable aquello de «antes se pilla a un mentiroso que a un cojo». Y cuando uno finge ser lo que no es está mintiendo, Y no creo que los entrevistadores estén buscando personas que mienten.
    ¡Enhorabuena por tu blog!
    Un abrazo

  5. JD dijo:

    Hola Eva,
    Yo sí que me acuerdo de tu post siempre que voy a una entrevista…mi objetivo siempre es ser yo misma, enseñando lo que yo puedo aportar en este puesto.
    Siempre me ha funcionado, y sigo creyendo que funcionará.
    Ahora mismo estoy en pleno cambio de rumbo en mi carrera y eso dificulta mucho conseguir una entrevista ya que no tengo experiencia laboral previa en el area a la que me quiero dedicar pero yo no desisto y sigo mi forma natural de actuar. Las cosas vienen en su correcto tiempo.
    Gracias por el post, lo guardo en mi e-mail para siempre que quiera poder recuperarlo.

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