LA GESTIÓN DISNEY DE RRHH: LA INTELIGENCIA EMOCIONAL DE DORY

Maravillosa imagen creada especialmente para  este post por Marta Fernández. Queda prohibida su reproducción total o parcial y su comercialización.

Ojalá alguien me diese algún día la oportunidad de cambiarle el título a la película Buscando a Nemo porque, de ser así, yo la llamaría “Encontrando a Marlin” ya que siempre he pensado que el verdadero rescatado que existe en esta historia no es realmente Nemo sino su padre.

Buscando a Nemo es una historia de pérdidas, de desorientación, de circunstancias adversas que incluso rozan la pesadilla, no en vano, la película se inicia con un terrible revés que resulta muy traumático para el pobre Marlin, la muerte de su compañera Coral y de todos sus hijos excepto uno,  Nemo.

Esta experiencia provoca en Marlin la típica reacción instintiva e irracional de querer proteger excesivamente lo que se ama pensando que de esta manera uno tiene garantizado no perderlo nunca.  Es por ello que Marlin, al principio de esta historia, le promete al pequeño Nemo que nunca permitirá que nada malo le suceda y, al hacerlo, no tiene en cuenta el hecho de que, por mucho empeño que pongamos en ello, nunca podremos controlar todas las variables de la vida…

A partir de ese momento los acontecimientos se suceden hasta que, por segunda vez, una traumática pérdida sacude la estabilidad emocional de Marlin. Y es que el pequeño Nemo, preso de un ataque de autodeterminación frente a la desmesurada protección paterna, comete algunas imprudencias y es capturado por un buceador que le separa de su padre.

Así, empieza el viaje desesperado de Marlin para recuperar a Nemo. Pero este es un viaje que Marlin inicia ya derrotado, angustiado, se pone en marcha con una determinación firme de recuperar a Nemo pero sin creer en sus propias posibilidades de éxito.

Marlin no tiene un problema de falta de motivación, para él, recuperar a su hijo es su prioridad máxima, y aunque eso debiera bastar e inyectarle la fuerza necesaria para sobreponerse ante las dificultades que le irán surgiendo, lo cierto es que las tragedias vividas han hecho mella en su carácter y han provocado que Marlin sea un ser encerrado en si mismo, alguien que vive dentro de su coraza y bloqueado por sus propios miedos.

Marlin necesita mucha ayuda, pero no la acepta ¡de nadie!, y lo realmente grave es que ni siquiera es consciente de necesitarla. Nuestro amigo, a través de su comportamiento, demuestra tener una manifiesta incapacidad para confiar en los demás.

En pleno caos…   Marlin encuentra a Dory

Dory, debajo de su ingenuidad y su apariencia despistada y desahogada, esconde una gran inteligencia emocional. Ella demuestra ser capaz de adaptarse a todo tipo de situaciones, desde asistir con normalidad a una reunión surrealista y sectaria de tiburones que quieren variar su dieta, hasta manejar magistralmente la situación con el banco de peces malabaristas para conseguir que les faciliten la información que Marlin y ella necesitan para llegar a Sidney. Todo esto lo consigue pese a que un cegadísimo Marlin la conciba, no como una ayuda, sino como un obstáculo y a que en esos momentos él este centrado, yo hasta diría que obcecado, en sacarla a aletazos de su vida y en deshacerse de su compañía.

Dory capta rápidamente cuál es el estado emocional de Marlin, y le acompaña en su viaje haciendo una demostración constante de cómo afrontar la adversidad sabiendo sacar partido favorable de todas las situaciones, sin desfallecer y teniendo claro que ambos serán capaces de lograr su objetivo siempre y cuando no se dejen vencer por el desánimo.

Dory durante todo el tiempo que permanece al lado de Marlin no se bloquea nunca, a lo largo de nuestra historia la vemos jugar con las corrientes de agua que se generan dentro de la boca de la ballena que les ha engullido y la vemos también saltar como si nada en medio del banco de medusas. Incluso, es capaz de sacar partido del hecho de que ambos hayan logrado escapar del banco de medusas con vida para reforzarle a él su autoestima, ya que le obliga a contárselo a todas las tortuguitas que le atienden admiradas. 

Estas son algunas de las lecciones que Dory le enseña a Marlin para la vida…

 

  • Le enseña la versión submarina del archiconocido: Si la vida te da limones, ¡hazte una limonada!. ¿Qué  hay que hacer cuando huye la suerte? Sigue nadando, sigue nadando…. 
  • Cuando ambos están dentro de la boca de la ballena y Marlin reacciona ante la incertidumbre quejándose y desesperándose ella le dice ¿Cómo quieres salir de aquí sin intentarlo y sin ser optimista?
  • Cuando unos instantes después Marlin se atormenta de nuevo, esta vez, porque recuerda que le prometió a Nemo que nunca dejaría que le ocurriese nada, ella le responde lo que es evidente: ¿A quién se le ocurre prometer eso?, si a Nemo nunca le ocurriese nada el pobre se aburriría como una ostra.

En defninitiva, Dory enseña a Marlin a gestionar la incertidumbre, a pasar de la desesperación a la acción y a evolucionar desde la impotencia a ese “Tú y yo podemos” que él grita con entusiasmo al llegar al puerto de Sidney. Esto es algo realmente importante tratándose de nuestro protagonista, seamos conscientes de que él hasta este momento se desesperaba en soledad, pero tras las experiencias vividas durante el viaje, ya no solo ha aprendido a no desesperarse y a confiar en alcanzar el éxito, sino que además ha aprendido a valorar el espíritu de equipo y la necesidad de contar con el apoyo de su compañera para poder alcanzar el objetivo, por eso él no dice “¡Yo puedo!” sino “¡Tú y yo podemos!”.

Imagen por cortesía de Agapetos

Imagen por cortesía de Agapetos.deviantart.com http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/3.0/

Pero además, yo incidiría en otras dos cosas, tremendamente importantes e interrelacionadas, que Dory enseña a Marlin: le enseña a comunicarse y a confiar.

Dory es un personaje que se relaciona con los demás confiando, y lo hace de manera reiterada: confía en la ballena, confía en el pelícano que les lleva volando en su pico, incluso, tal y como hemos visto en el vídeo, confía en la pequeña medusa que se encuentra.

A su vez, ella no parece tener inconveniente alguno en reconocer sus propias limitaciones y en pedir ayuda a los demás cuando lo necesita: pide indicaciones al banco de peces, a la ballena… Ella siempre actúa de este modo: observa a quien tiene enfrente y se comunica adaptando su discurso al interlocutor, ¡hasta hablando en balleno si es necesario!, y así es como logra resultados espectaculares. Parece algo sencillo de hacer pero todos sabemos que, en realidad, hay que ser muy hábil para actuar de este modo.

Marlin a su lado empieza a descubrir las ventajas de salir de su coraza y solo cuando tiene el coraje de hacerlo, cuando se sobrepone a las circunstancias adversas y “sigue nadando” en lugar de lamentándose, es cuando el éxito llega.

De todos elementos de reflexión y el aprendizaje que podemos extraer de esta película para su aplicación a la gestión de personas yo destacaría fundamentalmente dos:

  • Creo que esta es una película que deberíamos tener presente siempre al enfrentarnos a dificultades en la vida, ya que deberíamos ser conscientes de que esas dificultades podemos encararlas poniéndonos en “modo Marlin” o también podremos hacerlo poniéndonos en “modo Dory”.
  • También nos vendrá bien recordarla cuando nos encontremos a nuestro alrededor con gente “encerrada en su concha”. Para estos casos creo que la película nos puede resultar tremendamente inspiradora, porque cuando esto nos ocurra siempre merecerá la pena que intentemos transmitir a estas personas las ventajas que salir de la concha entraña. No siempre conseguiremos que su actitud cambie, porque salir de la concha requiere mucha valentía y no todo el mundo tendrá el arrojo necesario para hacerlo pero, al menos, nos quedará la satisfacción de haber hecho todo lo posible por animarles a que den el paso.

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11 respuestas a LA GESTIÓN DISNEY DE RRHH: LA INTELIGENCIA EMOCIONAL DE DORY

  1. MARCIA IRIS TEJEDA ORTIZ dijo:

    Excelente. Esa es la actitud que debemos tener antes las adversidades que nos presenta la vida. Cada día tratar de crecer, superar y seguir hacia delante.

    Gracias por compartir.

  2. Manuel Díaz dijo:

    Estoy de acuerdo contigo. Aunque resulte difícil aplicarlo, compartir problemas y conocer tus debilidades te hace más fuerte.
    Un abrazo

    • Eva Martínez Amenedo dijo:

      Gracias Manuel. Y si no los compartes es posible que no llegues nunca a ver a la Dory que tienes a tu lado… Un beso y gracias por dejar tu comentario.

  3. ARTURO CHAVEZ PITA dijo:

    Felicitaciones por el análisis, me gusta, un abrazo

  4. Marah Pineda dijo:

    Un buen análisis, muy bueno para ayudar al desarrollo de personas. Es sorprendente como con la actitud correcta siempre encontraremos soluciones a los problemas y como aprender a ver que al enfrentar las situaciones, también con ellas hay soluciones.

    Excelente análisis. Felicitaciones

    • Eva Martínez Amenedo dijo:

      Muchas gracias a tí Marah, por tu valoración y por dejar tu comentario. Me alegro de que el contenido te haya gustado. Un saludo.

  5. Lucy dijo:

    Hola a todos,
    Felicitaciones Eva, por el análisis y por compartir, me encantó la enseñanza que cada una de estas películas nos da. .
    No he vistos todas estas películas pero tengo la convicción de verlas a partir de ahora con ojos mucho más analíticos.

    Saludos.

    • Eva Martínez Amenedo dijo:

      Gracias Lucy, por tu generosa valoración y por dejar tu comentario. Yo las he visto casi todas con mis hijos y aunque algunas las he visto muchas veces cada vez que las veo siempre extraigo una enseñanza nueva. Un saludo y me encantaría que siguieses visitando el blog.

  6. Chema dijo:

    Fantástico análisis, con la actitud de Dory seguramente todo sería mucho más fácil. Pero por desgracia abundan mas los Marlin.
    Gracias

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