LA GESTIÓN DISNEY DE RRHH: EL LIDERAZGO HUMANO DEL REY LEÓN

 

Imagen por cortesía de Shimiart.  http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/3.0/

Imagen por cortesía de Shimiart.
http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/3.0/

 

El Rey León es una película que nos ilustra sobre el liderazgo y su trasfondo humano. Se que puede sonar paradójico porque el protagonista no es humano, pero no debemos olvidar que aunque Simba sea un león sus emociones son humanas.

En el caso de nuestro pequeño Simba, él inicia la película con una idea de lo que su futuro como Rey le depara que, es la lógica teniendo en cuenta su corta edad, pero que resulta poco acertada. Simba entiende que el ejercicio del liderazgo no entraña ninguna responsabilidad, identifica liderazgo únicamente con poder, en el sentido de imponer su autoridad y su criterio.  Seguro que recordáis cómo Zazú se desesperaba cuando Simba cantaba aquello de…

«Nadie que me diga lo que debo hacer, nadie que me diga cómo debo ser… libre para hacer mi ley. Libre para ser el Rey» 

Su padre, Mufasa, al principio de la historia le transmite varias lecciones importantes que podrían resumirse en estos tres puntos:

  1. Ser rey no significa salirte siempre con la tuya.
  2. El reino entero se sustenta sobre un delicado equilibrio de fuerzas y su deber como rey será entenderlo y respetar a todos los animales del reino.
  3. El rey también puede sentir miedo.

Las tres lecciones son igualmente importantes, el liderazgo es algo que se construye y que no se impone, y se construye a base de escucha activa, de diálogo, de comprensión de ese equilibrio de fuerzas del que Mufasa hablaba, de análisis y de adaptación al entorno y, sobre todo, de conexión con el equipo, de acercamiento a éste y de demostración de respeto hacia todos sus miembros. 

De ahí deriva que un líder no tenga que demostrar su autoridad a base de imposiciones, sino a base de ejemplaridad, de solvencia, de asunción de responsabilidad, de su capacidad de generar confianza en el equipo, de su compromiso con la causa y de servir de guía en el camino para alcanzar el objetivo.

Pero de las tres lecciones a mi la que más me impresiona es la tercera, ya que encierra el reconocimiento de la humanidad del líder, en el sentido de que él también puede dudar, sentir inseguridad y tener miedo.

Al final, un líder asume la responsabilidad, es cierto, pero no por ello tiene garantizado ser infalible. Ese derecho a «ser humano» nunca, o casi nunca, se lo otorgamos al líder. Parece que por el mero hecho de ser líder cualquier rasgo de humanidad, como puede ser el dudar o el temer se interpreta como un síntoma de su debilidad. Por eso, esta lección a mi me parece tremendamente importante, ya que la grandeza de un líder no está en no sentir miedo sino en su capacidad de sobreponerse al mismo y seguir adelante

Pero volvamos al pequeño Simba. Su vida se complica, víctima de las manipulaciones de su tío Scar y de la presión interna que le plantea el creerse culpable de la muerte de su padre, el pequeño león decide huir y escapar del destino que, como Rey, le esperaba. Reniega de su papel, abdica y no se siente capaz de llevar a cabo su misión tras lo sucedido.

A continuación, se nos muestra algo que muchas veces ocurre en el seno de los equipos de trabajo: la no aceptación del líder formal y la designación de un líder informal. Scar asume el puesto de Rey que ahora, que ni Mufasa ni Simba están, le corresponde legítimamente. Pero Scar, pese a ello, no llega nunca a ser el líder, porque no demuestra su credibilidad y no genera en ninguno de sus súbditos los mecanismos necesarios para ganarse su confianza:

No trabaja por lograr los objetivos, sino que pretende que los demás lo hagan por él.

No toma decisiones para la resolución de los problemas.

No antepone el interés grupal al suyo particular. 

No se comunica con el equipo, ni se plantea la necesidades de sus miembros, solo le interesa garantizarse el tener cubiertas las suyas propias. 

El equipo, sin embargo, tiene su líder informal, ¡es Simba!, a él es a quien reconocen como líder pese a las dudas sobre si sigue o no vivo.

Pero Simba en esos momentos ni siquiera es capaz de liderarse a si mismo, el «Hakuna Matata» domina su vida. Ante la carga que le supone la culpabilidad, él se escuda en la filosofía del «Yo vivo día a día sin hacer planes», versión africana del «Collige virgo rosas» y del «Carpe diem», planteamiento al que, según yo lo veo, uno puede tener que recurrir en la vida a veces, pero siempre con el objetivo de que te ayude a remontar y a retomar tu fuerza, y no para quedarte anclado en él para siempre.

Los dos mentores de Simba

Entonces, llegamos al punto en el que Simba debe decidir, y cuenta para ello con la ayuda de sus dos mentores: el espíritu de su padre y Rafiki. El hechicero hará recapacitar a Simba sobre cuál es su destino en la vida y sobre la actitud que uno debe tomar ante las dificultades, pero mejor que contarlo vamos a verlo…

Efectivamente, el cambio es bueno pero no es fácil. Simba era mucho más de lo que en ese momento demostraba ser, y la diatriba sobre si enfrentarse o no al dolor, y a los errores del pasado, se resume magistralmente por Rafiki:  Ante el dolor…  «huyes o aprendes».

¿Quién no se ha sentido como Simba en algún momento de su vida?, apuesto a que todos hemos querido alguna vez desaparecer y perdernos. Ese es uno de los efectos que el dolor provoca en nuestras vidas, la necesidad de huir de todo y de olvidar, sobre todo de olvidar rápido. Pero en esa huida no podemos permitirnos olvidarnos de quién somos en realidad. Mufasa se lo dice a Simba: Recuerda quién eres

A partir de ese momento la fuerza del líder renace, Simba se enfrenta a su dolor, a su pasado y a la presión social a la que tanto teme y que sabe le espera tras la vuelta de la esquina. Pero lo que realmente le hace volver es el planteamiento que él se hace a si mismo tras conocer la situación en la que el reino y el equipo se encuentra: Es mi reino, si no lucho yo por él ¿quién lo hará?. Nuevamente estamos palpando el lado más humano del liderazgo de Simba, somos testigos de sus dudas y de la dificultad de sobreponerse a su miedo

Finalmente, Simba vuelve para ocupar su lugar y consigue escalar a la posición que le corresponde, no sin antes haber demostrado al equipo su capacidad de lucha y sus habilidades de liderazgo. Sube a la roca protagonizando una de las escenas más épicas que podemos encontrar en el cine, confieso que a mi es una escena que cada vez que la veo me pone los pelos de punta. Pero la historia no termina aquí, lo realmente difícil no es subir a la roca sino ser capaz de mantenerse en ella, y Simba lo consigue, hereda las cenizas de un reino y es capaz de devolverlo a su esplendor.

Una de las reflexiones a la que inevitablemente la película nos lleva es a la de determinar si el líder nace o se hace. Comparto con vosotros mi opinión sobre este tema: Simba nació líder, pero con eso no era suficiente, él tuvo que experimentar su propio aprendizaje vital que le permitió desarrollarse y crecer para poder finalmente ejercer el liderazgo brillantemente.

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Una respuesta a LA GESTIÓN DISNEY DE RRHH: EL LIDERAZGO HUMANO DEL REY LEÓN

  1. Leidy Pinzon dijo:

    whouu es un resumen muy inteligente del tema.. felicitaciones me encanto

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