LA MALDICIÓN DE BRILLAR: EL ACOSO MORAL

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Desde el fondo del estanque  (Eva Martínez Amenedo)

Soy consciente de que el tema del acoso moral es muy complicado de abordar, y creo que gran parte de la culpa de esa complejidad la tiene el hecho de que partamos de mucha idea preconcebida errónea en el tema. 

Y es que la información que se difunde en los medios sobre esta materia no siempre es todo lo rigurosa que debiera serlo, contribuyéndose de este modo a extender una cierta frivolización o ligereza en la utilización del término “acoso laboral”. 

Si le preguntas a cualquiera, te dirá que sabe perfectamente lo que significa el término y también lo que supone ser víctima del mismo, cuando en verdad, esto no es así.

Me atrevería a decir que muchas veces llamamos acoso moral a lo que en realidad no lo es y que lo confundimos con las tensiones y confrontaciones propias del entorno laboral, las cuales naturalmente podrán ser importantes y constitutivas de un problema de convivencia laboral, pero no por ello necesariamente tienen que alcanzar la magnitud y gravedad extrema que entraña la figura del acoso moral. 

Siendo realistas, hay que reconocer además que en los últimos años el recurrir a hacer acusaciones oportunistas de estar sufriendo acoso moral es algo que casi podríamos decir que “está en el manual” de cara a evitar, obstaculizar o retrasar un posible despido. Esta práctica hace que, por desgracia, las denuncias sobre este fenómeno algunas veces se perciban de una manera desvirtuada y que corramos el peligro de que los procedimientos internos que en el ámbito de la empresa se dotan para tratar este tipo de situaciones terminen a la larga perdiendo su eficacia. 

No pretendo en este artículo hacer un estudio jurisprudencial sobre el acoso moral, aunque puede que más adelante dedique un segundo artículo a analizar el tema desde ese prisma, mi pretensión es hacer una reflexión divulgativa sobre el fenómeno del acoso exclusivamente desde su perspectiva psicosocial. Intentaré por tanto analizar algunas claves que nos ayuden a discernir si estamos o no realmente ante una situación de acoso moral y, en el caso de estarlo, a lograr entender por qué se produce, cómo se instrumentaliza, y a reflexionar sobre lo complejo que puede llegar a ser para la víctima probar su existencia. 

Los Orígenes

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Imagen por cortesía de: Master isolated images/FreeDigitalPhotos.net

 

“La envidia es una declaración de inferioridad”

(Napoleón Bonaparte)

 

Deberíamos aproximarnos al tema teniendo claro que las raíces del acoso moral están en la envidia, ¡así de simple, y a la vez… así de complejo!. 

Personalmente, nunca he conseguido entender los fundamentos en los que se basa la envidia, y en especial la envidia profesional. La persona blanco de la envidia no ha llegado a su posición por poseer un don divino, sino a base de trabajo y de poner sus capacidades a funcionar. Si admitimos esta premisa, la envidia, entonces, se reduce a un sentimiento de negatividad hacia quien ha alcanzado una posición deseable tras haber empleado una dosis de esfuerzo que el envidioso, a su vez, no está dispuesto a invertir lo cual, en el fondo, no deja de ser una manifestación de comodidad y de frustración bastante pueril.

Las personas acosadas suelen ser personas brillantes en su profesión, luchadoras y trabajadoras que, por ello, suscitan la envidia de sus compañeros y, en ocasiones, incluso la de sus superiores. El sujeto acosado es percibido como una amenaza por sus compañeros. Resulta para ellos frustrante el tener que medirse con alguien que les supera profesionalmente de manera abrumadora.

Por otra parte, para sus superiores, tampoco el del acosado suele ser un perfil cómodo, ya que se teme que el aprendiz supere al maestro y le desplace de la estructura de poder en la que éste se encuentra instalado.

Si tenemos más o menos claro este punto de partida, lo que viene después es la consecuencia lógica del comportamiento humano ante la percepción del peligro … ¡defenderse atacando!.

La Estrategia 

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Imagen por cortesía de:Theeradech Sanin/FreeDigitalPhotos.net

“El hombre es un lobo para el hombre”.

(Thomas Hobbes)

¡Es un hecho!. Queremos ser siempre los protagonistas de la película. Y si no conseguimos prevalecer por la vía del mérito profesional tendremos que recurrir a otras estrategias para eliminar de nuestro entorno a quien nos pueda eclipsar. 

Cuando el inseguro/amenazado no sepa cómo canalizar el malestar y la zozobra que le provoca la superioridad del compañero o subordinado, empezará a surgir en su  interior la malasangre, la rabia, la enquina… a partir de ese momento, el acosador valora, planifica, y premedita qué estrategia emplear para neutralizar el peligro que personifica para él el acosado.

El acoso tiene una naturaleza finalista: hacer desaparecer al acosado, anularle, provocar su desgaste y su sufrimiento moral hasta llevarle a la extenuación y desencadenar que, tras este padecimiento, por “voluntad propia” abandone la Organización.

El acosador busca deliberadamente causar daño psicológico y moral y dañar la autoestima de su víctima mostrando desprecio hacia ella y atacando públicamente a su honor e imagen.

Las técnicas para lograr tal fin son múltiples, ahora repasaremos algunas, pero más que centrarnos en la concurrencia de determinadas situaciones y concebirlas como una especie de check list, debemos ir un paso más allá y comprender que más que en las propias conductas las notas características del acoso se encuentran en estos tres elementos:

  • La intencionalidad de desgastar a la víctima
  • La persistencia continuada en el tiempo de las conductas 
  • La finalidad última de hacer desaparecer al acosado del entorno laboral.

Estamos hablando de “la gota malaya”, nos movemos en el mundo de la mayor sutileza. Hablamos de conductas aparentemente inocentes, como estas que a modo de ejemplo reproduzco y que incluso pueden presentarse con relativa facilidad de manera puntual en una relación entre compañeros o entre jefe y subordinado:

  • Que alguien olvide ponerte en copia en los mails con contenido importante y necesario para el desempeño de tus funciones
  • Que los temas de tu ámbito de responsabilidad  pasen sistemáticamente al final de la lista de cosas a tratar
  • Que alguien te salte y asuma por ti las tareas que tienes asignadas
  • Que te encomienden mayoritariamente tareas absurdas o sin sentido
  • Que te veas obligado, ante la falta de medios, a hacer tareas que por tu clasificación profesional en el organigrama no te correspondería desarrollar
  • Que dejen de convocarte a las reuniones… o ¡peor aún!, que te convoquen con cinco minutos de antelación a las misma porque “olvidaron avisarte antes”.
  • Que nunca se te reconozca un logro y se magnifiquen sistemáticamente tus errores.
  • Que siempre se sostenga la postura contraria a la que tu defiendes sin ni siquiera permitirte expresar con libertad tus puntos de vista … etc.

Pero además, podrán presentarse también otras técnicas colaterales erosionadoras tremendamente eficaces cuando se ponen al servicio de estos fines:  

  • Así, si tenemos presente que el objetivo es el desgaste emocional de la víctima,  es innegable que no hay nada mejor que recurrir a la crítica difamatoria  y al descrédito por la espalda, así como a crear camarillas para hacer frente común contra el acosado, ¡la unión hace la fuerza! ¿no?.                                                                           
  • El aislamiento del acosado es igualmente uno de los objetivos fundamentales que todo acosador persigue para lograr el desmoronamiento emocional  de su víctima.                  
  • Muchas veces también la provocación es parte fundamental de la estrategia. Si ésta rebasa ya los límites de tolerancia del acosado y éste se revelase el acosador sabrá darle la vuelta a esta situación para presentarse él mismo como víctima y desequilibrar aún más si cabe a quien está padeciendo esta estrategia de tortura. No olvidemos tampoco que el fenómeno del acoso aparte de alimentarse de la inseguridad tiene un gran componente de cobardía.

Existen casos en los que el acosador es más rudo en sus métodos, se recurre a elementos más tangibles y menos sutiles: retirar medios de trabajo, aislar físicamente el puesto de la víctima, la ofensa verbal manifiesta, el insulto, la humillación pública…

Por muy extraño que parezca, me atrevería a afirmar que este segundo escenario casi puede llegar a ser el más favorable para la víctima pero, por favor, que nadie interprete mal mis palabras. Mi afirmación se sustenta en que estas situaciones, dado su elemento de tangibilidad  permite a quién las sufre probar de una manera mucho más sencilla lo que está ocurriendo. Suelen ser además actuaciones más radicales y menos sostenidas en el tiempo, así que aunque la intensidad del sufrimiento sea mayor es muy probable que su duración se acorte, lo cual a la larga para la víctima puede llegar a ser ventajoso.

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Los Efectos 

“Dad la palabra al dolor: el dolor que no habla, gime en el corazón hasta que lo rompe”

(William Shakespeare)

Llegará un momento en el que la víctima ya no sabrá cómo acertar, no sabrá si expresar o no sus opiniones, si intentar mantener una cordialidad pese a todo, o si sacar los dientes para que los ataques silenciosos y sibilinos cesen.

Las risas a su espalda se suceden, la ironía en el trato y la falsa amabilidad forzada resultan ya insultantes … la víctima no consigue entender qué es lo que ha hecho mal para generar a su alrededor esta hostilidad que debe ser transparente para todo el mundo, ya que nadie hace nada por que cese.

Lo más terrible de todo es que al final llega un momento del bucle en el cual el acosado se convierte en su propio verdugo por la vía de atribuirse a si mismo, a su carácter, a su conducta, el ser el causante de todo este orquestado mecanismo en su contra y destrozándose de este modo aún más su ya maltrecha autoestima. 

Por otra parte, el entorno familiar, de manera absolutamente inocente, puede también estar contribuyendo a empeorar la situación a base de intentar restarle importancia a lo que está ocurriendo en lugar de tomar conciencia de que el ambiente laboral de su familiar está perjudicándole seriamente a su salud. 

El Remedio 

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Imagen por cortesía de: Stuart Miles/FreeDigitalPhotos.net

 

 “No vayas contra lo que es justo para conseguir el elogio de los demás.”

(Lao Tse)

 

Si alguna vez escuchas a una víctima de acoso moral relatar su experiencia, nunca podrás olvidar su angustia, su modo de expresar su sufrimiento y su pánico al relatar lo que para esta persona es el desempeño diario de su trabajo,  recuerda mucho a los testimonios de mujeres maltratadas que algunas veces escuchamos en los medios de comunicación.

El acoso moral es una lacra, por desgracia hoy presente en la cotidianeidad de muchos entornos laborales y cuyo germen también se extiende preocupantemente por los centros escolares. Es una verdad silenciosa, a la vez que también es una fuente injusta e injustificable de sufrimiento para muchos trabajadores, cuyo único pecado consiste en ser excepcionales, y cuyo dolor irradia colateralmente a sus entornos familiares.

Todos debemos contribuir a su erradicación e implicarnos en ello activamente, evitando llamar acoso moral a lo que no lo es y abandonando la comodidad de las medias tintas cuando estemos realmente ante un caso que lo sea.  No miremos hacia otro lado y orientémonos hacia la gestión preventiva de este problema, para ello, procuremos estar alerta ante la aparición de sus señales en el entorno escolar de nuestros hijos, ya que educándoles a ellos en valores estaremos actuando también sobre el ADN emocional de los trabajadores del mañana.

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22 respuestas a LA MALDICIÓN DE BRILLAR: EL ACOSO MORAL

  1. Aurora Cocerria dijo:

    He sido víctima de acoso laboral durante cuatro años y después de trabajar durante 23 años en la empresa. Lo importante es dejar constancia durante el tiempo para crearte un historial. En mi caso a diario recibía emails con menosprecios y amenazas. Al final se unieron los jefes. Y los que no me abandonaron a mi suerte, menos un par de compañeros. Dos años después de pactar un despido aún sigo con secuelas y en tratamiento y con juicios que hacen difícil la recuperación. El artículo es perfecto. Me he sentido totalmente reflejada.

    • Eva Martínez Amenedo dijo:

      Gracias por tu comentario Aurora. Imagino que no soy la primera que te lo dice pero lo importante es siempre mirar hacia adelante y encontrar la fuerza necesaria para superar la experiencia vivida. Por muy dura que haya sido ten confianza en tus propias capacidades y fortalezas y lograrás salir adelante.
      Si el artículo te ha podido ayudar, aunque sea un poquito, para alcanzar este objetivo me alegro de haberlo escrito. Un saludo y mucho ánimo.

      • Eva, no encuentro donde comentar directamente sobre el post, por eso aprovecho la respuesta de otro comentario. Hace casi un año de este artículo. Solo decirte que es el mejor artículo que he leído sobre el acoso moral. Se describe todos, y sus inquietantes, estadios de una forma sistemática y aniquiladora. Es la pura y desgraciada verdad. Gracias por tu escrito.

        • Eva Martínez Amenedo dijo:

          Muchísimas gracias Enrique, lo decía al iniciar el artículo, no es un tema de aproximación fácil, pero lo cierto es que este es para mi uno de los artículo más especiales de todos los que he escrito.

          En él he intentado recoger una visión menos jurídica y más humana del acoso moral y, sobre todo, incidir en que el bullying y el mobbing son dos realidades convergentes que despliegan efectos devastadores sobre las vìctimas, de ahí deriva la importancia que debemos dar a su prevención desde la escuela. Gracias de nuevo por tu valoración y por la generosidad que has demostrado al recogerla en un comentario para el blog.

          Un saludo.

  2. Carolina dijo:

    Hola, quizás este no sea el sitio adecuado para plantear lo que me ocurre pero el planteamiento aqui descrito es el más cercano a lo que me ocurre.
    Yo hago diseño 3D, soy autodidacta, y encuentro mucho desaire en cuanto a cómo soy ignorada, a pesar de ser muy servicial con quienes me rodean.
    Me ocurre en foros, me ocurrió en la empresa donde trabajé, me ocurre en cualquier ámbito en el que exponga mi trabajo.
    Intento ayudar a los demás con mis conocimientos y logros, pero mayormente (salvo en contadas ocasiones) mi oferta de ayuda es tomado como un agravio al ego de quienes intento ayudar.
    En la empresa me respondían mal si intentaba dar un consejo para mejorar lo que alguien estaba haciendo. En los foros donde comparto es diferente, directamente ignoran mis posts que contienen datos útiles para otros diseñadores. Pocos agradecen, o alientan o sugieren o comparten. Muy escasos interactúan.
    En la empresa, al no poder evadir mi acercamiento, atacaban, razón por la que renuncié.
    En cualquier caso tienden a crear complicidad silenciosa entre ellos… con el consecuente temor mío permanente de ser simplemente paranóica.
    Creo que el problema en mi caso es que cuestiono los métodos tradicionales y presento mis logros personales permanentemente como prueba de que la escuela tradicional de diseño y arte en la que ellos se basan es pobre por ser materialista, mecanicista y por ende carente de ánima.
    Y que la animación no se puede lograr sin ánima.
    En el mundo actual del diseño asistido por ordenador es muy frecuente la adicción a la tecnología, el endiosamiento de la misma, y la tendencia al materialismo acerrimo en la filosofía que siguen.
    lamentablemente, aunque he logrado identificar del origen del conflicto, y aunque oculte mi pensar, pareciera que mi filosofía trasunta “por mis poros” y se genera una cuestión de piel que me lleva a ser víctima de algo que se podría llamar mobbing.
    Mi problema es lamentablemente ser consciente de lo que ocurre y ser impotente para poder cambiar los hechos. Es como un destino maldito que me toca encontrar siempre.

    LLego a pensar que este mundo no es para mí… disfruto mucho de irme a dormir y soñar con creatividad espontánea que surge desde mis manos y en mis maravillosos sueños no necesitar de la computadora, ni del trabajo, ni del dinero, ni de la maquinaria mundana, ni de las limitaciones terrenales.
    Esto me está llevando a una inexorable y progresiva desrealización o pérdida de realidad.

    Algunos de mis trabajos:

    https://www.youtube.com/watch?v=tT9DQv0P4D8

    https://www.youtube.com/watch?v=Mjm_29GO41c

    Gracias por vuestro post, me he sentido muy identificda en muchos puntos vitales.

    • Eva Martínez Amenedo dijo:

      Hola Carolina.

      Lo primero, quería felicitarte por tu trabajo, no soy experta en diseño gráfico y no puedo por tanto valorarlo a nivel técnico pero aunque sea como mera observadora a mi me ha parecido realmente bueno.

      Quisiera también felicitarte por esa capacidad de pensar diferente, siempre creo que es importante hacerlo, pero en un ámbito profesional como el tuyo tan ligado a la creatividad, pienso que lo es aún más.

      Aunque pensar diferente no deja de ser algo valiente y a la vez arriesgado, justamente por eso tiene el peligro que tan bien has expuesto, esto es, toparte con la incomprensión de los demás o bien con su abierta oposición.

      Pienso que esto ocurre porque tenemos muchas veces la mala costumbre de entender la vida, y más la profesional, como una competición. Pienso también que muchas veces el problema se origina porque vivimos en una sociedad en la que se nos transmite esta necesidad de competir muchas veces desde la cuna y probablemente se plantee el tema así con la loable intención de protegernos y de prepararnos para la lucha diaria que luego nos espera al crecer.

      Respecto al resto, por desgracia, tanto en las redes como en la vida 1.0 hay gente maravillosa y también gente que es bastante desconsiderada y que no entienden que normalmente en las redes para pedir, antes hay que compartir, creo que todos en algunos momentos de la vida hemos experimentado esto.

      Vivimos en un mundo que gira deprisa y en el que, salvo excepciones, cada uno va a lo suyo. Muchas veces permitimos que la opinión que los demás tengan sobre nosotros nos pese demasiado, y ese es justamente el error que no tenemos que cometer.

      Me alegro de que el post te haya resultado útil, un saludo y muchas gracias también por dejar tu comentario en el blog.

    • ambar@hotmaiil.com dijo:

      Tambien hay mucha misoginia tanto en tu entorno de trabajo como en la sociedad en general, por lo que si destacas por tus meritos, personalidad, etc, siendo mujer, los hombres tienden a tratarte vomo describes, eres unica les guste o no, no dejes que apaguen tu luz, solo es envidia.saludos

    • Carolina, he visto tus trabajos en youtube. Sabiendo como son los egos, entiendo lo que te pasa. Tus trabajos son muy buenos. Suerte-

  3. Elena dijo:

    Totalmente aplicable al colegio, al instituto y a la universidad. Un infierno.

  4. Marta dijo:

    Sólo cabe feliciarte Eva por tu trabajo, a mi juicio perfecto.
    Sí te animo a que desarrolles otro visto desde la vertiente jurídica para así tener una visión más global enmarcada dentro del ámbito de la ley.

  5. Carmen dijo:

    Creo que el título “la maldición de brillar” lo dice todo. Es difícil, hasta para quien lo está viviendo identificar lo que te pasa.Tu mente que creías fuerte, llega un momento que explota y tu fortaleza se evapora. Te quedas sola porque tus compañeros “desaparecen” y los pocos que te aconsejan te dicen que hay maneras más fáciles de romper y olvidarte de la empresa.
    Felicidades por el artículo y por ayudarnos a entender que nos está pasado.
    Gracias,

    • Eva Martínez Amenedo dijo:

      Gracias a ti Carmen, por valorar y por dejar tu comentario. Si me permites un comentario: Nunca dudes de ti misma, por muy duro que sea el entorno.El mejor recurso que tenemos somos nosotros mismos, y solo nosotros decidimos cuándo dejar de ser fuertes. Ese poder es imbatible y nadie nos lo puede quitar. Un abrazo y mucho ánimo.

  6. -Tábata dijo:

    Enhorabuena por el artículo y muchas gracias por hacerme ver que lo que estoy sufriendo es real.
    Llevo soportando muchas de las situaciones que citas, desde hace meses, hasta el punto de tener que empezar a medicarme, bajo prescripción médica.
    Lo peor de todo, es que de mi se podían haber “librado” con el traslado a otra tienda y no me han dejado… Eso ya roza la crueldad.
    Ahora sólo me queda esperar el despido y preguntarme ¿por qué una persona puede llegar a tal crueldad con otra?
    Algo bueno sacaré de todo esto…
    Un saludo

  7. isabel dijo:

    Este tema es una auténtica lacra en el mundo laboral; creo que es un tema que tema totalmente sumergido porque siempre queda la duda en quien no lo padece o ha padecido que la persona acosada algo habrá hecho.

    Yo he padecido esta situación durante más de tres años en una organización en la que llevaba diecisiete años; al principio te sientes mal y no sabes por qué y poco a poco vas entendiendo que te están haciendo la vida imposible de una manera muy sutil pero permanente; sin darte cuenta estás dentro de una encerrona que hagas lo que hagas pierdes.

    Tras dos bajas médicas por ansiedad y depresión, acabaron despidiéndome; al principio fue toda una liberación, tuve que oír incluso que me habían hecho un favor despidiéndome…. me imagino que a alguien a quien están torturando cuando le cortan la cabeza tiene que ser una auténtica liberación.

    Han pasado casi dos años, volví a trabajar a los seis meses, pero puntualmente aparecen los síntomas y las pesadillas cada vez que aparecen los “torturadores”, que son personas que encima tienen poder y se mantienen en esa posición.

    Una compañera ha tenido la valentía de llevarles a juicio este año porque le estaban haciendo lo mismo que me hicieron a mí; este proceso de otra persona vuelve a abrir la herida y me doy cuenta que el mantenerlo en silencio a nivel social, hace que no se te cierren bien las heridas. (Sigo en tratamiento psicológico).

    Sabemos que existen más personas que han sufrido el mismo proceso por la misma persona en centros de trabajo diferentes; sin embargo es alguien con gran prestigio profesional y con mucho poder social, lo que hace temer las represalias por su parte, ya no solo hacia ti, si no a tu entorno; vamos como un capo mafioso.

    Me gustaría saber cómo suelen ser los procesos de las personas que han pasado por esta experiencia pero a medio largo plazo.

    Un saludo y gracias

  8. María dijo:

    Tengo varios másteres e idiomas, trabajo muchas horas, colaboro y comparto información con mis colaboradores. Lo que otros pueden envidiar no es regalado: me esfuerzo inhumanamente por crear un entorno de trabajo para mi equipo feliz y equilibrado (en mi equipo es verdad que somos una piña) cuando va bien todo y cuando no, en cualquier circunstancia que atrevesemos. Pero hay un entorno que, sin colaborar siquiera conmigo o conociéndonos muy superficialmente: me difama, inventa rocambolescas historias y calumnias (casi siempre -qué imaginación la suya- relacionadas con vida privada, sexual..) que afectan mi imagen mucho más que cualquier proyecto en el que lleve trabajando meses. Al final, consiguen que a todo lo que hago le persiga la sombra de la duda.
    Durante un tiempo fue tolerable, ahora ya no soporto esta infamia. Todo me parece un farsa y hasta siento lástima por las chicas que están ahora estudiando, cultivando las ilusiones que yo tenía por trabajar, colaborar y crear empresas y entornos más justos y felices. Era uno de mis sueños, pero estoy pagando un coste personal grave por ello, que me afecta emocionalmente. ¿Alejarse es capitulación o descanso? Ahí lo dejo..
    Un abrazo a todos

    • Enrique dijo:

      Por tu escrito extraigo dos cosas que se persiguen (propia experiencia): 1º Ejercen una “labor” (por llamarlo de alguna forma) de desgaste. Es como ir en bicicleta sin cadena; como no avanzas y estas cansada, dejas de pedalear, no vas a ningún lado. 2º La pregunta que haces al final forma parte de la liturgia del acoso. Yo también me la hice y me la hago. Es como una cadena de montaje, siempre es el mismo procedimiento: Acoso, desgaste y derribo. Cuando estás en la ultima fase, y pasado un tiempo, te das cuenta que no es un derribo, es un descanso que te hace ser más analítico. Vuelves a lo que te gusta, pero con un “pequeño” lastre: El odio y la rabia, que de vez en cuando tus amigos, familiares, gente buena, hacen que te olvides de esas emociones y pases momentos con ilusiones que es lo que te hace crecer nuevamente.

      Dicen que la utopía es un reto, por mi extrabajo concebí ese axioma. Somos muchos los que tenemos el mismo perfil, propenso al ataque de los mediocres. Mi ilusión sería crear grupos de trabajo por los que tenemos en común esas ganas de conocer entornos progresistas y saludables; para eso, para crear, para hacer y concebir proyectos que antes han estado en la mente, y por la inoperancia y la creación de dudas de otros, no han sido hechos realidad. Sería como una terapia indirecta, ese odio y esa rabia se quedaran donde tendrían que estar: en los que han intentado que dejemos de brillar. Como dices: Ahí lo dejo..

      Te acuerdas del Ave Fénix?

      Un abrazo para todos.

      • María dijo:

        Hola Enrique,
        Gracias por tu comentario. Sí, también creo que sería estupendo poder crear proyectos y una mayor conexión entre personas cuya máxima sea avanzar por el bien común, colaborar, respetándose así mismas y a los demás.. una forma de “reciclar” las emociones y experiencias negativas en algo bueno para todos. Debería haber una consultora de RRHH especializada en estos temas.. que auditase el plan “cliente secreto”. Empresas orientadas a buen clima interno como reclamo, seguro que estarían interesadas en tener ubicados comportamientos deshonestos..

        Es una pena pensar si no, que el destino profesional de personas que se esfuerzan, son respetuosas con los demás y tienen talento, es terminar arrinconadas e incomprendidas, justamente por ser cómo son y planteándose abandonar o incluso cambiar.

        Sería bueno que hubiese más unión y alguna plataforma desde luego para dar más visibilidad a estos temas, concienciar y por supuesto compartir experiencias, como aquí.

        Un abrazo fuerte

        • Enrique dijo:

          María, tengo una juventud acumulada importante. Casi 42 años de trabajo dedicados a la Salud Laboral. He visto muchos indicadores por el camino; creo que por lo menos podría orientar o ayudar a cambiarla… para mejorarla. Organicé mas de 400 eventos o jornadas dedicados todos al entorno laboral. Y como puedes suponer he visto de todo… de todo. Sería muy importante comenzar a cimentar lo que tu también dices y quieres. Plataforma, Asociación, Grupo de personas afectadas por la enfermedad del Acoso y que el proyecto fuera programar actividades sobre lo que mencionas: “Debería haber una consultora de RRHH especializada en estos temas.. que auditase el plan “cliente secreto”. Empresas orientadas a buen clima interno como reclamo, seguro que estarían interesadas en tener ubicados comportamientos deshonestos..” ME PARECE GENIAL lo de tener ubicados comportamientos deshonestos. María, y a Eva también se lo digo; estoy escribiendo un libro sobre mi vida laboral. Intento que sea lo más objetivo posible. Me viene bien. La energía ni se crea ni se destruye, se transforma. Eso es lo que tenemos que hacer…eso pienso.

          Otro abrazo fuerte.

  9. Inhiesta dijo:

    Hola a todos, yo he sufrido acoso laboral durante varios años. Es algo muy malo.
    Créeme Eva que tu artículo me ha ayudado mucho pues me veo reflejada en él en un nivel de coincidencia muy muy alto.
    Yo pertenezco a una “organización” donde hay muchas mujeres. Bastantes tenemos edades aproximadas. Y por lo visto hay comparaciones, ya sabes “el grupo de iguales.” Lo que tú dices Eva en la primera parte de tu artículo.
    Todo esto lo urdió la más amenazada y su pareja (ellos fueron los “jerifaltes” durante un tiempo, yo no soy jerifalte, soy una trabajadora rasa); ambos tenían sembrada la semilla contra mí cuando yo llegué, y lógicamente su clan los imitó.(Ahora entiendo cómo funcionan los grupos de poder, donde hay miedo mucho miedo y cobardía; y de los que es difícil salirse por miedo a consecuencias, quedarse solo o perder privilegios.). Ellos forman un grupo de poder en la organización para no “dar golpe” y mantener “status”. Aparte hubo otras que también se sintieron amenazadas por lo visto.
    Yo lo sufrí un tiempo largo en silencio, quizás dos años, después empecé a comentarlo con amigos, familia, alguna compañera. No hagas caso, me decían al principio.Después la poca gente que lo sabe se quedaba atónita y la mayoría me aconsejaban que no me fuera. Recuerdo que siempre que lo he contado todos me escuchaban atentamente. Es un tema que llama la atención.
    Ya lo he superado y no me he ido. Permanezco y no me voy a ir. Al menos no por esas razones. Yo sé que muchas no me quieren, por todas las razones que tú, Eva, aduces, pero yo no he hecho nada a nadie y cumplo cada día con mi trabajo. Abandonar depende de cómo estés tú y la clase de trabajo que se tenga y la gravedad de los hechos.

    Me sentía sola, rechazada, dada “de lado”, volvía todos los días muy triste a casa. Comprobaba que no se querían sentar conmigo en las “reuniones”, se equivocaban en mi apellido a posta y decían otro, que no me saludaban muchas en el centro, me las encontraba en la calle y me ignoraban, me pegaban “cortes”, me han robado muchas cosas e incluso roto, tales como útiles y material del trabajo, hacer algún comentario al pasar yo. Realicé varias actividades bonitas y muchas no me dijeron nada o incluso se atrevieron a sacar defectos o alguna ausentarse para no verlo.
    Todo con la intención de ignorarme y atormentarme. Unas hacían una cosa y otras otra. Todo orquestado de forma tácita.
    Yo llego “justita” de hora por la mañana y dos de ellas ( la más amenazada y otra )me esperaban al llegar por la mañana disimulando en un corro y cuando yo llegaba se deshacía ese corro y cada una se iba a su lugar. En relación a esto último, un día cogí a una de ellas y sin decir nada directamente, se me ocurrió una comparación muy graciosa y ahí se acabó la espera “mañanera”.
    Ha sido impresionante la experiencia; de la que he aprendido por supuesto y es cómo funcionan los grupos de poder. Los líderes, sus secuaces, los que callan por miedo o indiferencia. De todas formas, Dios no se queda con nada de nadie. La vida continúa.

  10. Inhiesta dijo:

    ¡¡Hola Eva!!

    Aquí estoy de nuevo para contarte la segunda parte de mi relato.
    Quisiera completar el post de fecha 3 de marzo con el nombre de Inhiesta. Creo que dejé inconcluso mi testimonio acerca de mi experiencia laboral y considero justo mencionar lo positivo de mi trabajo. Así los lectores se harán una idea más completa de todo ello.

    Pues bien como comenté en mi anterior post he sufrido acoso laboral, es decir, he vivido la misma situación que tú describes en el artículo de esta página, siendo duro haberlo padecido. Pero a la vez que ha sido duro, como yo conozco las razones por las que ha ocurrido esto, se puede decir que la autoestima me ha crecido. La vida es así. “No hay mal que por bien no venga.”

    Además he de añadir que yo fui destinada allí para desarrollar una especialidad novedosa y difícil de acometer, sentía presión por la expectación que suscitaba al ser algo nuevo. La inicié en el centro y para ello no conté ni con ayuda ni con asesoramiento, también tuve dificultades organizativas que lo hacían mucho más complicado, sola y pese a a todo obtuve óptimos resultados y así sigue siendo.

    Han pasado los años y he conocido gente muy maja en la “organización”con los que he trabado amistad, he pasado y paso muy buenos ratos. Estoy muy a gusto.

    Me siento muy lejos, por supuesto, de todas aquellas personas a las que no me unen ni afinidades ni sentimiento alguno.

    Aquí concluyo el relato de mi controvertida y “callada” experiencia.

    Recibe un abrazo.

  11. Jeovany Sanchez dijo:

    Gracias por el post. Es inimaginable la perdida de talento humano por andar camino a la mediocridad expresada en acoso moral. Post super practico, útil y relevante que enaltece a la modesta trabajadora que solo da lo mejor de sí. Tambien hay que tener cuidado que el acoso moral puede venir de los usuarios del Servicio profesional, cuestión talvez poco indagada y que motiva seguir revisando aportes, experiencias y reflexiones continuamente. ¿Que hacer a quien brinde el Servicio Profesional con el mejor de sus talentos, y de pronto se torna violento, manipulador, perseguidor, asediante, y etc., etc. e innumerables?. Seria muy interesante que la autora, con la sabiduría que nos detalle el tema, nos ayude a esclarecer el tema.
    Un abrazo,

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