QUERIDOS REYES MAGOS: ESTE AÑO NO QUIERO QUE ME TRAIGÁIS NADA

Imagen: Eva Martínez Amenedo

Imagen: Eva Martínez Amenedo

Queridos Reyes Magos:

Vaya por delante que este año no se si he conseguido ser una niña buena, pero os aseguro que al menos lo he intentado poniendo en ello todo mi empeño.

Pero, dejando aparte este principio de carta tan clásico, os diré que el caso es que aquí estaba yo, un año más, dispuesta a intentar volver a ser la niña que fui para escribiros una carta en la misma línea que las de los años anteriores cuando, de pronto, así sobre la marcha, decidí hacer algunos cambios.

Y es que me he dado cuenta de que todos os enviamos cartas para pedir que nos traigáis cosas y no se si ese es el enfoque correcto o si, por el contrario, llevamos años y años haciéndolo mal.

En realidad, os pedimos lo que creemos que nos hace falta en nuestras vidas, pero creo que antes deberíamos pararnos a pensar si todo lo que tenemos dentro de ellas es lo que necesitamos. A lo mejor, el problema radica en que antes de pedir deberíamos desprendernos de aquellas cosas que claramente sobran en nuestras vidas y que atesoramos por puro síndrome de Diógenes o porque, cansados de pelear contra ellas, las asumimos como parte del paisaje.

Por eso, tras darle algunas vueltas, y viendo que el año 2014 no ha sido uno de los mejores de mi vida, he decidido que para 2015 había que arriesgar. Así que esta vez vengo decidida a hacer una carta radicalmente distinta.

Esta es mi carta de este año, y en ella en lugar de pediros que nos traigáis cosas voy a pediros todo lo contrario, es decir que, si no os importa, seáis tan amables de llevaros algunas cosas que creo que nos sobran, o mejor dicho, que al menos a mi, estoy segura de que me sobran.

Eso si, antes de seguir adelante hay algo que desde el principio quiero dejar bien claro. Como esta carta igual la leen algunos compañeros del gremio de RRHH y a nosotros nos gusta eso de impulsar el cambio, lo de pensar fuera de la caja y todas estas cosas, si al final “la armo” , a alguno le gusta mi idea y recibís más cartas como la mía, en plan “solicitud formal de retirada de enseres” no quiero responsabilidades.

Vamos allá entonces…

 

Me gustaría que os llevaseis a todas las personas corrosivas que tenemos a nuestro alrededor, me refiero a las que nos absorben la energía hasta dejarnos exhaustos, a las que no saben hacer otra cosa que quejarse, a aquellas que da igual cuánto les des que siempre les parecerá insuficiente, a las personas ingratas, a las que no aprecian nuestros esfuerzos, a aquellas que intentan quitarnos las ilusiones, a los que no entienden que uno no tienen que demostrar que brilla a base de eclipsar al que tiene a su lado y a las que siempre son capaces de darle la vuelta a la intencionalidad de tus actos para buscar en ellos motivaciones oscuras.

Llevaos por favor también a los que no saben lo que es el respeto, ni la ética, a los que en lugar de escuchar responden atacando, a los que no asumen el riesgo que entraña comprometerse con algo, a los que nunca van de frente, a los que solo practican la crítica destructiva y a los que “lo de proponer soluciones alternativas” no va con ellos.

También estaría bien retirar a los que empiezan todas sus frases con el  “si ya te lo decía yo… “, y a los que nunca reconocen un mérito ajeno porque parecen temer que, de hacerlo, bajaría en un ranking imaginario su propia valía.

Estaría encantada de que también os llevaseis a los que siempre están dispuestos a juzgarnos y a recordarnos en qué nos hemos equivocado, pero no para que aprendamos de los errores, sino para amedrentarnos con el fracaso y, ya de paso, llevaos también a los que conciben la vida como una carrera en la que básicamente lo que se hace es competir.

Finalmente, creo que también sería recomendable perder de vista a los que no son capaces de esforzarse y, sin embargo, pretenden sacar el mejor partido posible del esfuerzo ajeno, y a todos aquellos a los que su propio miedo les hace vivir una vida distinta a la que podrían estar viviendo.

Ya puestos, yo os pediría retirar también algunos sentimientos de nuestra vida, como el desánimo, el conformismo y el pesimismo. Aunque sería igualmente conveniente retirar las justificaciones, las limitaciones que nos autoimponemos o permitimos que los demás nos impongan, la comodidad de las autoindulgencias, las excusas, y la pereza.

Porque últimamente todo el mundo me dice que la felicidad es una cuestión de actitud, así que debe ser cierto.

Y como no quiero abusar, creo que con que consigamos que todo eso desaparezca de nuestras vidas en 2015 me conformo.

¡Hasta el año que viene!  

Firmado: Eva

 

Os deseo un Feliz 2015 y que los Reyes, como a mi, tampoco os traigan nada porque en su lugar se lleven todas las cosas que a vosotros también os sobren. 

 

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