LA COMPETENCIA DESLEAL Y LOS PACTOS DE PLENA DEDICACIÓN

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Imagen por cortesía de: Renjith Krishnan/FreeDigitalPhotos.net

 

Han pasado ya algunos meses desde que publiqué en el blog dos artículos, uno sobre los pactos de permanencia y otro sobre los de no competencia postcontractual.

Con este tercer artículo se completa esta serie dedicada a analizar todas estas posibilidades de pacto, que aunque se conforman como alternativas realmente interesantes para dotarnos de garantías recíprocas empresa-trabajador en determinadas situaciones, muchas veces por desconocimiento, no estamos sabiendo aprovechar ni les estamos dando un uso acorde al potencial que tienen. 

La regulación de los pactos de plena dedicación la encontramos en el artículo 21.1 del TRET:

“No podrá efectuarse la prestación laboral de un trabajador para diversos empresarios cuando se estime concurrencia desleal o cuando se pacte la plena dedicación mediante compensación económica expresa, en los términos que al efecto se convengan”.

Del propio tenor literal de este precepto ya podemos sacar una conclusión clara, y es que, aunque ambas figuras puedan tener algunas notas comunes, no debemos confundir la obligación que el trabajador tiene de no competir deslealmente con su empresario con lo que supone la suscripción entre ambos de un pacto de plena dedicación

Como a continuación veremos, la competencia desleal se circunscribe al ámbito de lo que podrían denominarse actividades ilícitas por parte del trabajador, ya lo sean por cuenta ajena o propia. Debemos por tanto tener muy claro que, por el mero hecho de suscribir un contrato de trabajo, desde ese momento, el trabajador está asumiendo una serie de deberes básicos inherentes a la relación laboral, entre los cuales se encuentra el de no competir deslealmente con su empresario, quedando por lo tanto este deber subsumido en el ámbito de la buena fe contractual, y siendo su vulneración un hecho susceptible de desencadenar un procedimiento disciplinario que pudiera llegar a terminar con el despido del trabajador. 

¿Qué características debe reunir un supuesto para ser calificado como competencia desleal?

Estamos ante una materia sobre la cual el Tribunal Supremo y los Tribunales Superiores de Justicia se han pronunciado en múltiples ocasiones. Podríamos resumir las líneas generales de toda esta jurisprudencia y doctrina, indicando que el elemento fundamental que debe concurrir es la intencionalidad por parte del trabajador (STS  1751/1991 de 22 de marzo de 1991), adicionalmente, serán tres las notas fundamentales que debieran estar presentes en una situación para poder apreciarse que la misma es un supuesto de competencia desleal (STSJ Madrid de 11 de marzo de 1999 Roj: STSJ M 2327/1999 ):

  1. La existencia por parte del trabajador de la realización de una actividad económica para satisfacer su propio interés.                                                                                                     
  2. Que esta actividad se desarrolle en el mismo ámbito mercantil en el que se desenvuelve la actividad de su empleador (mismo mercado y mismo círculo potencial de clientes).                                                                                                                                                        
  3. La utilización por parte del trabajador para su propio beneficio de la experiencia y conocimientos profesionales adquiridos en la empresa, derivándose de esta utilización un perjuicio para su empleador o para los intereses de éste.  Es importante tener presente que la carga de la prueba de la existencia de este perjuicio recaerá sobre el empleador.

Alrededor de estos tres elementos hay algunos aspectos interesantes sobre los que podemos profundizar:

Así, cabe puntualizar que la actividad económica ejercitada por el trabajador puede adquirir diversas formas. Se nos presenta como la más inmediata que el trabajador preste sus servicios suscribiendo una nueva relación laboral con un segundo empleador dedicado a una actividad concurrente, pero también se entiende que el trabajador puede competir deslealmente constituyendo una empresa para dedicarse a la misma actividad a la que su empleador se dedica, o incluso siendo consejero o administrador único de la misma. Llegado el caso, y analizadas sus propias características, se podría también llegar a apreciar que esta nota de actividad concurrente existe en casos en los que el titular de la sociedad ni siquiera es el propio trabajador sino que lo es su cónyuge o algún familiar. (STSJ C.Valenciana 2612/2008 de 17 de julio)

A su vez, es importante tener en cuenta que no es necesaria la materialización del perjuicio para el empleador, sino que la mera potencialidad de éste es suficiente para que pueda apreciarse que la competencia desleal concurre. Asi, se puede llegar a apreciar la existencia de competencia desleal en supuestos en los cuales la Sociedad vinculada al trabajador y que iba a dedicase a la actividad concurrente aún no hubiese llegado a iniciar la misma. (STSJ Galicia 4914/2014 de 15 de julio de 2014  nº Recurso 1893/2014).

En cuanto a la utilización de la experiencia y conocimientos adquiridos, podría decirse que en la práctica suele materializarse en conductas tales como estas: la utilización de información confidencial a la que el trabajador ha accedido por su condición de empleado,  la desviación de clientela, o la realización de trabajos fuera del horario laboral a potenciales clientes de su empresario … etc.

Finalizamos la aproximación al estudio de esta figura puntualizando que no cabe apelar a la existencia de transgresión de la buena fe contractual por incurrir en competencia desleal si previamente al inicio de la actividad concurrente el trabajador se lo hubiese notificado a su empleador y hubiese recabado la autorización y consentimiento expreso de éste para la realización de la referida actividad. (STSJ Galicia 752/2011 de 1 de febrero de 2011).

Los pactos de plena dedicación

Siempre y cuando se respete la prohibición de incurrir en concurrencia desleal con el empresario, el pluriempleo es algo permitido en el derecho laboral, siendo susceptible de limitarse su ejercicio, eso si, mediante el establecimiento de un pacto de plena dedicación entre  empresario y trabajador si ambos así lo conviniesen. 

Este pacto limitaría, por tanto, el ejercicio del pluriempleo por parte del trabajador circunscribiéndose siempre al ámbito de las actividades lícitas que éste pudiese desempeñar, ya que, como acabamos de ver, el ejercicio de las ilícitas estaría subsumido en el deber de no competir deslealmente con el empresario.

Mediante la suscripción de este tipo de pactos el trabajador se compromete a prestar sus servicios en exclusiva para su empleador, no pudiendo por tanto dedicarse a ninguna otra actividad, sea ésta o no concurrente con la de su empleador y tanto si la misma se ejerciese por cuenta ajena como por cuenta propia. A cambio de esta renuncia del trabajador a su derecho a pluriemplearse debe pactarse una compensación expresamente, ya que de lo contrario el pacto se considerará nulo. (STSJ Cataluña 2316/2001 de 13 de marzo)

Reseñamos algunas características importantes de estos pactos, como que su suscripción será siempre voluntaria para ambas partes y que aunque la forma escrita en principio no es obligatoria, por cuestiones de seguridad jurídica, es bastante impensable que un pacto de esta naturaleza no se formalice por escrito.  También es conveniente conocer que estos pactos pueden incorporarse al contrato de trabajo desde su inicio o bien una vez iniciado el mismo mediando siempre, eso si,  mutuo acuerdo de las partes.

No debemos olvidar tampoco que el artículo 21.3 del TRET establece para el trabajador la posibilidad de revertir este tipo de pactos: 

En el supuesto de compensación económica por la plena dedicación, el trabajador podrá rescindir el acuerdo y recuperar su libertad de trabajo en otro empleo, comunicándolo por escrito al empresario con un preaviso de treinta días, perdiéndose en este caso la compensación económica u otros derechos vinculados a la plena dedicación.

Por otra parte, si fuese el empresario el interesado en dejar el pacto sin efecto, también podrá hacerlo, si bien, deberá para ello seguir el procedimiento establecido para la modificación sustancial de condiciones de trabajo en el Artículo 41 del TRET.

En caso de incumplimiento del pacto por parte del trabajador será exigible el reintegro al empresario de las cantidades indebidamente percibidas, aunque habrá que estar en todo caso a lo que las partes hayan pactado. Siempre será recomendable recurrir a la proporcionalidad y razonabilidad a la hora de fijar las compensaciones para evitar que pueda entenderse que el pacto es abusivo, y por lo tanto nulo. Una opción razonable en este sentido pudiera ser establecer un prorrateo temporal de las compensaciones a reintegrar en función del lapso temporal transcurrido desde que se inició la vulneración del pacto por parte del trabajador. (STSJ Cataluña 2353/2010 de 26 de marzo de 2010).

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