LAS BASES DE COTIZACIÓN TRAS EL RDL 16/2013

Imagen por cortesía de Stuart Miles/Freedigitalphotos.net

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Voy a sucumbir a la tentación y empezaré este post indicando que nunca una Disposición Final escondió tanto… 

Así es, ante la variedad y profusión de normas modificadas a raíz de la publicación del RDL 16/2013, lo cierto es que a algunos, ya a la altura de su Disposición Final Tercera, en una primera lectura nos pasó desapercibido el calado e impacto del cambio que esta “aparentemente inocua” disposición final encerraba. 

“La base de cotización para todas las contingencias y situaciones amparadas por la acción protectora del Régimen General, incluidas las de Accidente de Trabajo y Enfermedad Profesional, estará constituida por la remuneración total, cualquiera que sea su forma o denominación, tanto en metálico como en especie, que con carácter mensual tenga derecho a percibir el trabajador o asimilado, o la que efectivamente perciba de ser ésta superior, por razón del trabajo que realice por cuenta ajena”.

Básicamente, esto se traduce en la inclusión de conceptos en la base de cotización que desde tiempos inmemoriales venían quedando, bien es cierto que algunos en su integridad y otros parcialmente, excluidos de cotizar tales como: el plus de transporte y distancia, las primas de seguros médicos y de vida, las aportaciones a planes de pensiones, los ticket restaurante … etc.

De hecho, el precepto nos indica expresamente que su vocación es adecuar la base de cotización, no al salario, sino a la remuneración total del trabajador. Esto significa la inclusión a efectos de las bases de cotización de toda la compensación por éste recibida, sin reparar o establecer distinciones en base a su naturaleza salarial o extrasalarial. 

De este planteamiento deriva una clara ruptura con algunos paradigmas tradicionales que venían aplicándose en el mundo de la cotización como estos que a continuación enuncio:

    • Que las mejoras voluntarias a las prestaciones de la seguridad social se considerasen excluidas de la base de cotización, (ahora únicamente se mantiene esta exclusión para las mejoras de prestaciones de Incapacidad temporal)
    • Que las aportaciones a planes de pensiones tampoco se considerasen a efectos de su inclusión en las bases de cotización.
    • Que la consideración de exención fiscal a efectos de IRPF fuese paralela al criterio de exclusión a efectos de las bases de cotización, tal y como hasta ahora ocurría con las primas de seguros médicos o el ticket restaurante con los límites de 500 euros por asegurado y de 9 euros diarios respectivamente.

La fecha de entrada en vigor de estas modificaciones es el 22 de diciembre de 2013, aunque la TGSS ha publicado que se habilita un plazo extraordinario (hasta el 31/03/2014) para la presentación de complementarias sin recargo que sean consecuencia de la aplicación de las medidas de este RDL y correspondan a los períodos de cotización de diciembre 2013 y enero 2014.

Tampoco hay que olvidar la nueva obligación informativa que se establece en el apartado 3 de la Disposición Final 3ª a la que nos venimos refiriendo:

“Los empresarios deberán comunicar a la TGSS en cada período de liquidación el importe de todos los conceptos retributivos abonados a sus trabajadores, con independencia de su inclusión o no en las bases de cotización…”

Efectos colaterales a valorar: 

Es obligado, a modo de conclusión, hacer una breve reflexión en relación al impacto que todos estos cambios tendrán sobre algunas tendencias recientes en las políticas de compensación.

Planes de retribución flexible: ante este nuevo escenario, cabe afirmar que la ventaja de estos planes a partir de ahora queda única y exclusivamente acotada al ámbito fiscal.

Sin ánimo de ser pesimista ni de alarmar, me atrevería a decir que la perspectiva de futuro pasa por prever que las exenciones fiscales, que ponen en valor estos planes, sean cada vez menores, y si no, véase lo ocurrido con el tratamiento fiscal de las retribuciones en especie por utilización de vivienda. 

Planes de pensiones: Especial mención merece el impacto de la inclusión de sus aportaciones a partir de ahora en las bases de cotización.

En mi opinión, en un escenario como el actual, en el que las perspectivas sobre la sostenibilidad y crecimiento de las pensiones públicas no son muy boyantes, la tendencia debería ser favorecer al empleador que, siendo promotor de un plan de pensiones, contribuye a sostener el segundo pilar de nuestros sistemas de pensiones y previsión social.

La inclusión de las aportaciones en las bases de cotización me parece ciertamente una medida paradójica y cortoplacista al igual que en su día me lo pareció la simplificación y sustancial recorte en los límites fiscales de aportación anual que opera sobre estos instrumentos de ahorro.

Confiemos pues, no nos queda otra, en que este aumento de la recaudación de cuotas tenga al menos una repercusión, aunque sea a largo plazo, en la mejora de la sostenibilidad de la acción protectora de nuestro actual Sistema de Seguridad Social.

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